En un entorno industrial, donde la continuidad operativa y la seguridad son prioritarias, el análisis periódico del biogás se convierte en una práctica indispensable para la gestión eficiente del digestor y la sostenibilidad del proyecto.
El biogás, generado a partir de la descomposición de materia orgánica, representa una fuente renovable de energía con gran potencial en sectores agrícolas, agroindustriales y de tratamiento de residuos. Sin embargo, su aprovechamiento eficiente depende directamente de su calidad y composición. Por ello, el análisis de biogás en digestores industriales es una herramienta fundamental para garantizar la eficiencia, seguridad y rentabilidad de los procesos de digestión industrial.
En el post de hoy explicamos con gran detalle todo aquello que debes saber sobre el biogás y cómo analizarlo. ¡No te lo pierdas!
¿Qué es el biogás y cómo se produce?
El biogás es un gas combustible que se genera mediante la digestión anaerobia, un proceso biológico en el que microorganismos descomponen materia orgánica en ausencia de oxígeno. Este proceso ocurre dentro de reactores cerrados llamados digestores, los cuales son utilizados en algunos sectores industriales para procesos como el tratamiento de residuos agroindustriales, lodos de depuradora y residuos orgánicos urbanos.
La digestión anaerobia se desarrolla en cuatro etapas principales: hidrólisis, acidogénesis, acetogénesis y metanogénesis. En la fase final, las bacterias metanogénicas transforman los compuestos intermedios en metano y dióxido de carbono, constituyendo la base del biogás. Para que el proceso sea eficiente, es fundamental controlar parámetros como temperatura, pH, carga orgánica y tiempo de retención hidráulica.
En aplicaciones industriales, el biogás producido puede emplearse para generar energía eléctrica y térmica mediante sistemas de cogeneración, utilizarse en calderas o purificarse para obtener biometano. Además de su valor energético, la digestión anaerobia permite reducir la carga contaminante de los residuos y producir un subproducto que puede aprovecharse como fertilizante, contribuyendo a un modelo de economía circular.
Composición típica del biogás
La composición del biogás puede variar según el tipo de sustrato y las condiciones operativas del digestor, pero generalmente presenta los siguientes compuestos:
- Metano (CH₄): constituye entre el 50 % y el 70 % del volumen total y es el componente responsable de su poder energético. Cuanto mayor sea su concentración, mayor será el valor calorífico del gas.
- Dióxido de carbono (CO₂): suele representar entre el 30 % y el 50 %. Aunque no es combustible, su presencia influye en la calidad del biogás y en los procesos de purificación si se desea producir biometano.
- Sulfuro de hidrógeno (H₂S): aparece en concentraciones variables, desde cientos hasta miles de partes por millón. Este gas es corrosivo y tóxico, por lo que su control es esencial.
Además, el biogás contiene vapor de agua, cuya condensación puede generar problemas en tuberías y equipos. También pueden encontrarse trazas de amoníaco, nitrógeno, oxígeno, hidrógeno y siloxanos, especialmente cuando el sustrato proviene de residuos urbanos o industriales. Conocer esta composición es clave para diseñar sistemas de limpieza y optimizar el uso energético.
¿Por qué es importante analizar el biogás?
El análisis del biogás es una práctica fundamental para garantizar la eficiencia operativa del digestor industrial. Por ejemplo, la concentración de metano permite evaluar el rendimiento biológico del proceso: una disminución inesperada puede indicar sobrecarga orgánica, inhibición microbiana o desequilibrios en el sistema. De esta forma, el monitoreo se convierte en una herramienta de diagnóstico preventivo.
Desde el punto de vista energético, la calidad del biogás determina su poder calorífico y, por tanto, la rentabilidad del sistema de generación eléctrica o térmica. En el caso de la concentración de metano, un gas con bajo contenido de metano reduce la eficiencia de los motores y aumenta el consumo específico.
Asimismo, el control del sulfuro de hidrógeno y la humedad son cruciales para proteger equipos como compresores, motores y calderas. El sulfuro de hidrógeno puede provocar corrosión severa y acortar la vida útil de la infraestructura. En términos de seguridad, el monitoreo continuo reduce riesgos asociados a la acumulación de gases inflamables o tóxicos.
Finalmente, el análisis permite cumplir con normativas ambientales y estándares técnicos cuando el biogás se inyecta a red o se transforma en biometano, asegurando calidad y sostenibilidad.

Parámetros clave que se analizan
En el análisis de biogás industrial se evalúan diversos parámetros que permiten caracterizar su calidad y comportamiento energético. Entre otros, destacan los siguientes:
- El porcentaje de metano es el indicador principal, ya que define el poder calorífico del gas.
- El porcentaje de dióxido de carbono, cuya proporción influye en la eficiencia de combustión y en los requerimientos de purificación.
- El sulfuro de hidrógeno es otro parámetro crítico, generalmente expresado en partes por millón (ppm). Su concentración determina la necesidad de sistemas de desulfuración y el nivel de riesgo de corrosión.
- La humedad o contenido de vapor de agua también se analiza, ya que puede condensarse y afectar el transporte y almacenamiento del gas.
- La presencia de oxígeno, que puede indicar infiltraciones de aire, así como nitrógeno o hidrógeno.
Además, se registran variables físicas como presión, temperatura y caudal, fundamentales para evaluar la estabilidad operativa del sistema.
El seguimiento continuo de estos parámetros permite detectar desviaciones tempranas, optimizar la producción energética y garantizar condiciones seguras de operación en instalaciones industriales.
Ejemplo de caracterización de biogás realizada en ATRIA
A continuación, se expone una caracterización de biogás que se realiza habitualmente en ATRIA, junto con los valores que se analizan.


Métodos y tecnologías de análisis
Existen diversas tecnologías para el análisis del biogás, cuya selección depende del nivel de precisión requerido y del tipo de instalación.
En entornos industriales es común utilizar analizadores en línea que permiten monitoreo continuo en tiempo real. Estos equipos suelen emplear sensores infrarrojos para medir metano y dióxido de carbono, y sensores electroquímicos para detectar sulfuro de hidrógeno y oxígeno.
Otra técnica ampliamente utilizada es la cromatografía de gases, considerada uno de los métodos más precisos para determinar la composición completa del biogás, incluyendo compuestos en trazas como siloxanos. Aunque ofrece alta exactitud, requiere personal especializado y análisis de laboratorio.
También existen equipos portátiles que permiten realizar mediciones puntuales en campo, ideales para inspecciones y verificaciones rápidas. Los tubos colorimétricos, aunque menos precisos, pueden utilizarse para estimaciones rápidas de H₂S.
La combinación de monitoreo continuo y análisis periódicos detallados proporciona una visión integral de la calidad del biogás y facilita una gestión eficiente del digestor industrial.

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